En el tiempo de los girasoles
Hace algunos días estaba escribiendo, cuando de repente un girasol hermoso brotó de la parte inferior de mi cuerpo hasta llegar a florecer a la altura de mi pecho. No sé por qué sucedió esto o por qué llegó a mis sentidos y tampoco me puse a pensar mucho, así que lo que hice de inmediato fue regarlo. Bebí 1 litro de agua y le dije: Gracias por estar en mí.
Me gustan los girasoles porque siempre giran en la dirección del sol, porque son fieles a su propósito que es encontrar la luz, porque al nacer ya saben que su misión es conectarse con el Yo Superior, que cálida y amorosamente les envía sus rayos dorados para alimentarlos. Me gustan los girasoles porque no pretenden serlo y porque gracias a esto desconocen su propia belleza y no tienen la más remota idea de lo que significa el ego. Me agradan los girasoles porque aun en la oscuridad más densa se esfuerzan por encontrar al sol.
El vendedor de flores

Silletero de Medellín - Colombia (Festival de flores)
Puede ser que en algún momento de la vida te hayas lamentado de trabajar en determinada actividad o de estar muchas horas en una oficina en medio de montones de papeles, cuando lo que anhelas es dedicarte a sembrar tus semillas en tierra fértil como trabajadora o trabajador de luz. Puede ser que hasta este momento no hayas encontrado tu lugar, tu ocupación ideal, tu espacio en tu familia, tu momento cumbre o tu realización, quizás pienses que sólo eres buen@ para nada.
Aunque sea así, permíteme contarte que una parte de tu Ser contiene la maestría y la sabiduría de la vida que es necesaria en tu viaje a este mundo, de modo que donde quiera que te encuentres, sea en esa oficina desagradable, en esa cocina a 40 grados, en esa obra a pleno sol, o en ese pequeño espacio donde te puso la vida, puedes permitir que entre la luz de tu propia divinidad porque aquello que te estorba, aquello que te duele, que te lastima es un recuerdo que tú y sólo tú puedes borrar diciéndole a tu Ser lo mucho que le amas por estar ahí aunque no comprendas, aunque no entiendas, aunque no compartas su decisión. Amate por eso.
La mala ortografía

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Quizás mi educación (en Bucaramanga, Santander) transcurrió en el colegio ideal porque para mis profesoras no existía algo más importante que la correcta ortografía y la impecabilidad en los escritos, de hecho las demás materias palidecían frente a la gran importancia que tenía para las profesoras el español y el enseñarme a transmitir las palabras en la forma más elegante y eficiente posible. Ahora sé por qué estuve ahí, ya que mi vida se apoya por completo en las ideas, las palabras, los sonidos y las letras; sólo espero que la clase de español haya servido de igual forma a mis compañeras de ese entonces porque yo aunque me siento agradecida, después tuve que dejar partir todo eso para estar mejor.
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