Eterna

may 3, 2010   //   by Vivi Cervera   //   Blog  //  2 Comments

Mi madre y yo en el Cañón del Chicamocha - Santander - Colombia.

Recuerdo como si fuera hoy mis primeros días en un kínder de “La Ciudad Bonita”, cuando mi mamá me llevaba temprano caminando hacia ese colegio y me recogía con el sol del mediodía. Las dos hablábamos durante el trayecto acerca de mis cosas y yo aprovechaba para pedirle los juguetes que deseaba que me regalara y que ella con todo el amor del mundo me compraba cuando tenía el dinero. En las horas de la tarde coloréabamos dibujos y todavía puedo sentir su mano encima de la mía llevando el lápiz de un lado a otro para que los colores no se salieran del contorno de la figura; también era ella quien me defendía de los niños que me hacían bromas pesadas. Yo tenía 5 años y ella 29, así que su juventud, su belleza interior y exterior, su alma, su amor infinito hacia mí, crearon entre las dos un lazo fuerte, único, eterno. Ella siempre estuvo ahí y está aquí regalándome la experiencia para compartirla contigo; si mi profesora de kínder lee esto, es hora de que se entere de que no hacía sola mi tarea, porque desde antes de nacer he estado al lado de Francia, mi madre así que ella era y sigue siendo la artista.

Si hay algo de lo que estoy segura es de que Dios y todos los seres que habitan fuera de la Tierra se sienten orgullosos de la raza humana, así que se sientan a mirarnos porque un día nos vieron partir decididos a vivir una de las experiencias más extrañamente complejas que un ser vivo podría tener y ellos ahí sentados nos admiran, somos sus diosas/es mientras que más seres de luz se visten de humanos y se disponen a emprender un viaje inolvidable que tú y yo estamos viviendo. Es un hecho que tú eres admirada/o en los cielos por venir aquí después de que olvidaste quien eres, eso no es para cualquiera y deseo que te sientas orgullosa/o de lo que te estoy contando por si no lo sabías. Te digo todo esto porque voy a hablarte de tu madre y tal vez tu relación con ella no haya sido la mejor, tal vez haya sido la peor de todas tus relaciones, quizás ella ya ni siquiera esté en este planeta para que puedas hablarle, puede ser que creas que no quiere verte jamás o quizás no pueda aceptarte como eres. Yo espero que sea mayor el número de personas que está en camino de superar su relación con su mamá y que tú seas parte de ese grupo; no quiero decirte que es porque hay que estar unidas/os unas/os con otras/os porque la vida es corta, porque supuestamente no somos eternas/os; no quiero decirte que es porque llega el 2012 y hay que estar en paz con la humanidad; no quiero decirte que ella es tu lazo con la vida y tampoco quiero decirte que fue ella quien te permitió transitar por el camino enlodado que has conocido; no pretendo recordarte que tuviste y tienes la experiencia terrenal gracias a ella. No quiero decirte todo esto porque ya lo sabes, lo único a lo que aspiro es a que te pongas en paz contigo porque sólo tú sabes cuánto te ha dolido nacer, crecer y vivir; solamente tú conoces el valor de tu existencia, el precio de tus vivencias, la nostalgia de tus pasos. Así que no voy a decirte corre, ve y abrázala porque no soy quien para hacer eso. Respeto tu forma de ver la vida y respeto profundamente tus pesares. Yo sólo te pido que te pongas en paz contigo.

Naciste inocente y aunque te cueste trabajo aceptarlo, ella también lo es, sólo que tuvo que vivir cosas diferentes a ti, tuvo que adaptarse a su tiempo, a una época, a un ritmo y sobre todo tuvo que adaptarse a la memoria que las/os une, al recuerdo que te fusiona con ella. Tú no eres culpable, ella tampoco lo es, sólo han pasado ciertas cosas entre ustedes que de alguna manera fueron necesarias para que se sincronizaran otras situaciones en la vida y si quieres hacer algo bello por ti, entonces no analices el pasado, no preguntes sobre lo que pasó, sólo existe, vive y sé tú. Tu madre se encuentra en tus pensamientos, en tus memorias y es posible que jamás hayas podido verla con ojos nuevos, con ojos de ahora; es probable que no hayas tenido esa oportunidad porque tu experiencia tenía que ser como es. Tal vez no te hayas puesto en su lugar, pero si lo hicieras, si te vistieras con sus mismas tragedias, entonces harías exactamente lo mismo que ella, te comportarías como ella lo hizo. No te pido que la perdones porque ella no vive fuera de ti, yo sólo te pido que te pongas en paz contigo porque Dios sólo te creó a ti. Si no analizas esto, si no buscas explicaciones, si no cuestionas tus propias leyes, si no piensas como estás acostumbrada/o, la vida será más fácil de vivir.

He conocido historias difíciles de entender entre madres e hijas, de hecho hace algún tiempo vi la película “Precious” donde el personaje de la madre hizo cosas innombrables con su hija y yo evitaba el preguntarme ¿Por qué?, ya que esta pregunta me llevaría años luz atrás, esta pregunta me habría hecho daño al trasladarme lejos en el pasado, en el tiempo, en el dolor humano, en la memoria que duerme esperando la mente ansiosa que ama preguntar desesperada ¿Por qué a mí?

No te vayas lejos, quédate aquí y por favor perdóname por decirte que todo tu pasado no existe porque consiste en un recuerdo que tú puedes borrar o manejar. Por favor ponte en paz contigo aunque no hayas conocido a tu madre; ponte en paz contigo si la conociste y jamás pudiste amarla; ponte en paz contigo si la amaste y crees que tu amor no fue correspondido; ponte en paz contigo si ella se fue y no pudiste decirle nada; ponte en paz contigo aunque te creas indigna/o de amarte; ponte en paz contigo aunque no quieras saber nada de ella; ponte en paz contigo aunque tu relación con ella esté rota definitivamente; ponte en paz contigo aunque la vida te haya mostrado sólo su cara triste; ponte en paz contigo aunque tus propias/os hijas/os no quieran saber de ti; ponte en paz contigo aunque no hayas sido la mejor de las mamás; ponte en paz contigo porque sólo tú importas. La vida se observa a través de tus ojos, no desde los ojos de tu madre; la vida toma sus colores a partir de tu mirada, no es por medio de quienes vivimos en ti, así que eres tú quien cuenta. Apruébate. Apruébate. Apruébate. Tuviste que hacerlo, tuviste que vivirlo, no tenías alternativa (ella tampoco). Los culpables no existen, sólo hay personas que se comportan de acuerdo a lo único que conocen, así te ha sucedido a ti. Perdónate. Amate pase lo que pase porque así alimentarás casi por ósmosis la energía de tu madre. Agradécete porque sólo así puedes darte cuenta de lo valiente que has sido por venir aquí a representar un personaje para crear un mundo mejor a partir de él. ¿No es grandioso? ¿No eres magnífica/o, maravillosa/o, única/o?

Si ya eres madre, mucho mejor. No hables si no quieres, no discutas y si no deseas tampoco vayas  a tocar su puerta, no lo precisas y tampoco es un requerimiento para estar en paz contigo.  Sólo ten en cuenta que cuando cuestionas la actitud de tu madre, cuando la culpas, estás a un paso de cometer sus mismos “errores” y de tratar a tus hijos como tantas veces odiaste que  ella te tratara. Para detener este flujo de acciones dañinas es preciso que entres en ti y hagas lo mejor por ti. En tus manos tienes la oportunidad de dar amor incondicional o de re crear una y otra vez la imagen de tu madre porque quizás en tu corazón continúes albergando la basura de tu mente. Sólo ponte en paz contigo, porque a través de tus ojos se vive, a través de tus ojos yo tomo vida, a través de tus ojos existen tus hijas, tus hijos y también tu madre.

En cada suceso de tu vida pronuncia: Lo siento, perdóname, te amo, gracias y hazlo para ti, de esta manera cobijarás a todo ser vivo. Yo lo hago ahora para ti: Lo siento, perdóname, te amo, gracias, gracias, gracias.

Este artículo es un homenaje a Francia, mi madre y a todas las madres del mundo en el mes de mayo de 2.010. Gracias a ella por darme a luz, por enseñarme, por amarme  y a ti gracias por leerme.

Copyright, 2010. Vivi Cervera. Derechos reservados de autor.

2 Comments

  • Gracias Vivi por tus palabras tan llenas de sabiduría y esperanza, tan reconciliadoras para tratar de experimentar la paz interior,
    estoy empezando a familiarizarme con tus textos y técnicas, espero encontrar en ellas lo que estoy buscando y necesito en mi vida.
    Gracias por estar aquí y brindarme esta oportunidad de encontrar una nueva luz.
    lo siento , perdóname ,gracias , te amo.

  • Vivi…eres un ser tan maravilloso. Seguro que tu madre también lo es. Yo soy madre y he cometido muchos errores con mi hija, muchísimos. Justo ayer pensaba en ello y hoy te leo y me parece que estamos estableciendo una conexión para sanar. Practico a diario ho’oponopono con tus audios en mi mp4 día a día,cuando camino, cuando cocino, cuando limpio mi casa, y a raiz de esto ha surgido aquella memoria de mis años duros, cuando era una madre joven y tenía que sacar adelante a mi hija con una discapacidad. Hoy, las cosas han cambiado, pero sigo lejos de ella. Creo que ha llegado el momento de acercarla a mi lado. Tú me has dado la clave. Gracias por ser tan maravillosa.
    Lo siento, perdóname, Gracias Te amo…